Es un trastorno psicológico que va teniendo cada vez una mayor repercusión en la sociedad a pesar de ser una problemática relativamente reciente y desconocida. Se le ha denominado también Dismorfia muscular, Complejo de Adonis, Adicción al deporte, Anorexia inversa…

No está reconocido como enfermedad psicológica por la comunidad médica internacional pero al igual que en la anorexia, la persona manifiesta una preocupación obsesiva por su figura y una distorsión del esquema corporal muy importante. No se considera estrictamente un trastorno alimentario como la anorexia aunque la alimentación se ve gravemente alterada. La persona con este trastorno padecen una dismorfia corporal que le lleva a percibirse sin masa muscular, flácida, débil y muy delgada, una imagen de sí mismos muy diferente y contraria a lo que en realidad es, llevándole a sentir un total rechazo por su cuerpo.

A consecuencia de esta gran distorsión, la persona se obsesiona con la realización de ejercicio físico, pueden estar durante 4/5 horas diarias (musculación) y con un control de la alimentación muy estricto, en la dieta lo importante son sólo aquellos alimentos que lleven al desarrollo de la masa muscular (alta cantidad de proteínas).

Para valorar si puedes tener un problema de este tipo realiza el Cuestionario de Adicción al deporte/Vigorexia.

Su máxima preocupación es el desarrollo muscular de su cuerpo aunque por más que hagan siguen siempre viéndose débiles y nada atractivos.

El físicoculturismo es uno de los deportes que más comúnmente está relacionado con este tipo de trastorno pero no todo el que realiza esta disciplina tiene esta problemática.

  • Se realiza ejercicio (musculación especialmente) de manera obsesiva y adictiva, sin control y sin importar las condiciones o repercusiones.

  • Manifiestan una autoimagen distorsionada de sí mismos, sintiéndose muy poco atractivos, débiles, delgados e incluso enclenques.

  • La preocupación obsesiva por la figura les lleva a mirarse constantemente en el espejo, se comparan con otros compañeros y se pesan en la báscula varias veces al día.

  • Sentimientos de culpabilidad e irritabilidad cuando no pueden realizar ejercicio o cuando alguien les critica dicha actividad.

  • Estas personas no pueden dejar de ir ni un día al gimnasio o dejar de hacer ejercicio. Es habitual verles pasar en el gimnasio más de 4 horas diarias.

  • Abandonan sus actividades de ocio habituales y de responsabilidad (baja el rendimiento laboral, despido, fracaso escolar…) para así seguir concentrados en la práctica de deporte.

  • Se van aislando poco a poco de su ambiente social y familiar. Se vuelven introvertidos y con poco contacto social para dedicarse casi en exclusividad a realizar ejercicio.

  • Baja autoestima, sentimientos de soledad, fracaso e incomprensión hacia su entorno.

  • Con el tiempo se desarrolla una adicción física a la producción de endorfinas.
    Esta hormona es producida como analgésico endógeno por el organismo. Cuando la persona realiza ejercicio de modo extremo, el cuerpo produce endorfinas para aliviar el dolor y la sintomatología negativa que se siente, pero a la vez permite que la persona siga realizando más ejercicio cada día. Conforme pasa el tiempo la persona necesita una mayor producción de endorfinas para ir soportando el dolor. De este modo se entra en un círculo adictivo y de necesidad con base biológica.
  • La persona va sufriendo numerosos problemas orgánicos y lesiones físicas como consecuencia de una práctica de deporte desmedida. Es frecuente que la persona se sobrecargue de peso, lo que repercute negativamente en los huesos, tendones, músculos y las articulaciones, sobre todo de los miembros inferiores, con desgarros y esguinces.

  • La desproporción entre las partes corporales es muy frecuente. Así hay personas con torso y cuello muy voluminosos que hacen que la cabeza se quede pequeña en proporción.

  • Desarrollo de un trastorno alimentario como consecuencia de un férreo control sobre lo que comen. Consumen muchas proteínas e hidratos de carbono y poca cantidad de grasa en un intento de favorecer el aumento de la masa muscular. Esto deriva en muchos trastornos metabólicos.

  • El uso de productos dopantes, anabolizantes y esteroides es también muy frecuente. Se busca mejorar el rendimiento e incrementar el volumen de los músculos pero el uso de estas sustancias lo que le reporta son alteraciones metabólicas y de salud, como por ejemplo, la masculinización e irregularidades del ciclo menstrual en las mujeres, atrofia testicular, problemas cardíacos, disminución de la formación de espermatozoides, acné…

  • En los productos que consumen (dopantes, esteroides…) invierten mucha cantidad de dinero, llegando a veces a no poder asumir el gasto, lo que les lleva a recurrir al mercado negro existente de productos fraudulentos, adulterados y sin garantía sanitaria con el consecuente peligro para su salud.

  • Aunque los hombres son los principales afectados también hay mujeres con este trastorno.

  • Una característica frecuente es la falta de conciencia y aceptación del problema por parte de la persona que sufre el trastorno, a pesar de que el ambiente suele ser consciente y crítico con la situación.