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La ayuda terapéutica para la salida

Aunque un grupo presente características sectarias, eso no implica que toda persona que se acerque se convierta en adepto, pero tampoco significa que la persona que entre se quede toda su vida. La experiencia nos muestra que, de hecho, muchos adeptos abandonan y consiguen salir. La salida de una relación sectaria es un proceso complejo, difícil y doloroso. Básicamente, podemos encontrar tres formas de abandono de este tipo de grupos.

La salida voluntaria
Es resultado de una motivación personal y ocurre cuando la persona empieza a darse cuenta que la están manipulando y se produce una crisis interna, de manera que empieza a ver la realidad de una manera diferente a la que le había presentado el grupo. De un modo u otro, y pese a la progresiva implicación en el grupo, siempre queda un pequeño margen de duda que va acumulándose. Cuando se produce una situación que genera un conflicto, tienden a emerger en el adepto todas las dudas acumuladas y no expresadas. A partir de aquí, el tiempo y la manera de abandono variarán. El adepto se encuentra entonces ante la situación de quedarse solo, sin el grupo. Por ello, este proceso es importante que venga acompañado por familiares, amigos y un profesional.

Salida por exclusión
El grupo decide expulsar al adepto porque no se ajusta a las prácticas o porque no les conviene (porque no aporten dinero, porque se muestre demasiado crítico, etc.). Tanto en esta forma de salida como en la anterior, será indispensable que familiares y amigos no pierdan el contacto con el adepto. Asimismo, es adecuado que se reciba una ayuda profesional para afianzar la salida.

Salida por intervención terapéutica
El tercer tipo de salida suele venir de la mano de un especialista externo entrenado y formado para promover intervenciones con miembros en activo. Actualmente, no se practica la “desprogramación” que consistía en intervenciones intensivas y no voluntarias con el adepto orientado a hacer pensar al adepto. La desprogramación fue bastante criticada no sólo por las mismas sectas, sino también por profesionales de la salud mental que fueron especializándose en este ámbito de ayuda. La incorporación de profesionales de la salud al tratamiento de los trastornos generados por las sectas, ha llevado al desarrollo de modelos de intervención menos cruentos y basados en la voluntariedad del adepto.

Mientras que algunas personas consiguen recomponerse en pocos meses, otros tardarán años en superar el trauma. Es importante que a la salida de una relación sectaria (individual o grupal) se reciba ayuda psicológica especializada.