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Efectos sobre la salud

Las sectas tienen una serie de efectos sobre una buena parte de sus seguidores. Por lo general, el adepto niega su problema debido a la fuerte dependencia instaurada. Son las personas externas (amigos, pareja, familia o profesionales) quienes detectan que algo está cambiando. Suelen ser las personas cercanas al adepto quienes habitualmente solicitan la ayuda inicial.

Hay que decir que no toda persona que entra en contacto con una secta acabará siendo miembro de la misma. Pese a que este tipo de organizaciones tienen cotas de éxito en la captación bastante elevadas, lo cierto es que no todo el mundo termina “enganchado”. Una persona que finalmente se comprometa con el grupo, mostrará una serie de cambios que fruto de nuestra experiencia hemos sistematizado como siguen:

  • El tiempo de dedicación tiende a ir en aumento, a la vez que el tiempo dedicado a otras actividades previas va en descenso.

  • Reaccionan con irritabilidad al no poder asistir a reuniones o actividades del grupo, o bien cuando se les cuestiona alguna de las prácticas.

  • Manifiestan unos sentimientos afiliativos muy intensos hacia el resto del grupo, pasan a ser como la “nueva familia”.

  • Aparecen cambios significativos hacia personas del entorno, tales como actitudes frías o distantes, mentiras e incluso actitudes hostiles.

  • Aparece una autocrítica desmedida hacia el propio pasado, todo lo previo a la entrada al grupo pasa a ser definido como algo “limitante” o “negativo”.
  • Empiezan a conceder una importancia excesiva al grupo, con una idealización constante que no se corresponde con la realidad.

  • Toleran o justifican racionalmente la explotación del grupo a diferentes niveles.

  • Aparecen expresiones emocionales de euforia o entusiasmo.

  • Aparece una tendencia a un discurso monotemático de forma progresiva, parece que hablen por boca de otro.

  • Aparecen cambios de conducta significativos de acuerdo a las normas del grupo, tales como cambios en la forma de vestir o en el cuidado personal, cambios en el lenguaje, en los sentimientos o incluso en la propia conducta sexual.

En el terreno de la salud mental, aunque una de las consecuencia clínicas más directas de la entrada en una secta puede ser el desarrollo de un trastorno por dependencia, la experiencia nos enseña que aparte pueden desencadenar otra amplia gama de trastornos. La respuesta más común entre los ex adeptos pasa por diversos grados de anomia, así como sentimientos de alienación y confusión. Asimismo, es posible observar otros signos que acompañan esta reacción:

  • Deterioro de la memoria y del funcionamiento intelectual en general.

  • Estados de “flotación”, es decir, la sensación de revivir situaciones que se vivieron con el grupo.

  • Estados depresivos como consecuencia al sentimiento de haber perdido aquello que prometía el grupo.

  • Culpabilidad por haber abandonado el grupo.
  • Desconfianza hacia sí mismos por haberse dejado manipular.

  • Temor a la propia autonomía, dificultades para reencontrar la propia identidad y dificultades para compromisos emocionales.

  • Dificultades para establecer relaciones de amistad entre iguales.

  • Dificultades para establecer relaciones íntimas y de confianza.

Adicionalmente, pueden presentarse otras alteraciones tales como:

  • Trastorno por ansiedad aguda y/o trastorno por estrés postraumático.

  • Psicosis esquizoafectiva.

  • Trastorno disociativo atípico.
  • Ansiedad inducida por la relajación.

  • Cuadros ansiosos de tipo fóbico-evitativo.

  • Reacciones de estrés como respuesta al trauma.