El adicto sexual se caracteriza por una necesidad de conducta sexual excesiva, y por un pensamiento continuo y obsesivo respecto del sexo.

El sexo domina su pensamiento y su conducta y la persona persiste en este comportamiento a pesar de las graves consecuencias negativas que le reporta a él/ella y a las personas de su entorno (en los casos que hay una relación estable es especialmente perjudicial y dolorosos los efectos en la pareja, se convierte en víctima del comportamiento incontrolado, de las mentiras, engaños, justificaciones… y en ocasiones sufrirá el contagio de enfermedades de transmisión sexual).

Loa adictos al sexo, contrariamente a lo que popularmente pueda creerse, no viven placenteramente esta sexualidad ya que su comportamiento responde a un impulso, a una necesidad de la que no son capaces de controlarse para después de realizada la conducta sentir en muchas ocasiones vergüenza y arrepentimiento. En ocasiones la persona llega a tener conductas sexuales que van en contra de sus normas morales como persona, lo que le puede llevar a vivir una doble vida basada en el engaño y la mentira.

Para valorar si puedes tener un problema de este tipo realiza el Cuestionario de Adicción al sexo

Esta conducta sexual termina siendo utilizada como un mecanismo de evitación, es decir, se utiliza para “escapar” de sensaciones desagradables, como tensión, ansiedad o malestar físico más que como una manera de procurarse placer.

Es muy habitual, aunque no determinante ni condición indispensable, que en estas personas se dé una infancia con problemas y con ambientes familiares muy desestructurados, lo que podría explicar cierto sentido de compensación buscando en este modo de relación sexual el amor del que carecieron en la infancia. (Investigaciones muestran que un 60% de los adictos sexuales fueron abusados en su infancia).

Los adictos sexuales frecuentemente no entienden su modo de actuar y pocas veces son conscientes de su problema, para ellos puede ser un modo de amar o una necesidad más que tienen, normalizando y racionalizando su conducta como si se trata de una necesidad vital como el “comer cuando se tiene hambre”. Es frecuente que la toma de conciencia venga a raíz de problemas que su conducta les termina produciendo (problemas de salud por infecciones de ETS, problemas con la pareja, problemas con la justicia, problemas laborales…). También es frecuente en estas personas el abuso de sustancias adictivas como el alcohol, cocaína, marihuana…

La adicción sexual se presenta de muchas formas: masturbación compulsiva, relaciones sexuales con prostitutas, sexo anónimo con múltiples personas, consumo constante de pornografía, relaciones sexuales que entrañen peligro, contacto por anuncios o abuso de líneas telefónicas eróticas…La adicción puede mostrarse con una sola conducta o puede implicar varias.

Patrick Carnes, psicólogo e investigador, fue pionero en la identificación y tratamiento de la adicción sexual. En sus investigaciones, Carnes estima que en torno a un 8% de la población total de hombres y el 3% de las mujeres serían adictos al sexo.

  • La persona muestra actividad sexual muy frecuente, desproporcionada y desadaptada. Sus pensamientos también son de contenido sexual y se convierte es obsesiones que ocupan continuamente su pensamiento respecto a lo que desea hacer o cómo hacerlo.

  • Por más que la persona se hace propósitos de no realizar determinada conductas sexuales le resulta imposible mantenerse abstinente o reducir.

  • Muchas veces la persona vive su conducta sexual en secreto respecto a su entorno, llevándole en ocasiones, a llevar una doble vida de mentiras, engaños y ocultación.

  • La persona experimenta una progresiva tolerancia, por lo que ha de aumentar la frecuencia, se necesita más tiempo para obtener el resultado deseado o a de aumentar la intensidad de la conducta sexual.
    De este modo, la persona puede empezar por experimentar un uso compulsivo y desmedido de la masturbación, consulta de pornografía etc. pero con el tiempo para experimentar las mismas sensaciones ha de incluir ya conductas más peligrosas, como por ejemplo puede ser implicarse en relaciones sexuales con varios desconocidos…

  • La búsqueda de sexo o la realización de conductas sexuales ocupan un tiempo excesivo, hasta el punto de relegar obligaciones profesionales, académicas, familiares…

  • Disminuyen también el tiempo de ocio dedicado a otras actividades que normalmente se hacían con amigos o familiares de manera que paulatinamente se va aislando de su entorno.

  • El adicto al sexo continua con la conducta a pesar de las consecuencias negativas derivadas, estas pueden ser: riesgo de contraer una enfermedad, problemas matrimoniales o separación, pérdida de los derechos de estar con los hijos menores, abortos o los embarazos no deseados, hay casos en que se da riesgo de detención…

  • Se experimenta cierta abstinencia con síntomas físicos y emocionales si no puede hacer la conducta sexual. Esta sintomatología puede comportar: elevada ansiedad, inquietud, mareos, dolores en el cuerpo, dolores de cabeza, insomnio, cambios de humor, depresión o irritabilidad etc.

  • Es frecuente la falta de conciencia respecto al problema, por lo que el adicto al sexo suelen tomar conciencia cuando las consecuencias que se derivan de su conducta les resultan importantes, vitales o ineludibles.